El placer suele crecer en condiciones que permiten la atención, la curiosidad y la dulzura. La presión hace lo contrario. Centra la atención en el resultado, el momento oportuno y la autosupervisión. Por eso, muchas mujeres sienten menos sensaciones en el momento en que el placer empieza a sentirse como algo que necesitan demostrar.
¿Qué presión realmente ejerce?
La presión rara vez se manifiesta como un pensamiento obvio. Puede parecer que ya debería estar más excitado, que por qué tarda tanto o que espero no decepcionar a nadie.
Esos pensamientos te alejan de tu cuerpo y te llevan a una especie de modo de evaluación privada.
¿Por qué eso cambia el placer?
El placer suele intensificarse cuando el cuerpo se siente lo suficientemente desatendido como para mantener la curiosidad. La presión crea la sensación opuesta: la sensación de estar siendo observado, medido o apurado.
Ese sentimiento puede hacer que la sensación parezca más tenue, más lejana o más difícil de confiar.
¿Qué ayuda en cambio?
Es útil tratar el placer como información, no como un logro. Un ritmo más lento, entornos más tranquilos y una comunicación más clara pueden reducir la sensación de estar siendo puesto a prueba.
Si utiliza productos, cuanto más tranquilo y fácil le resulte el producto, más fácil será, por lo general, mantenerse emocionalmente presente.
Cómo restablecer el tono
No necesitas forzarte a adoptar una mentalidad perfecta. A menudo, el primer reinicio consiste simplemente en decir que quieres menos presión y más suavidad.
Esa frase puede cambiar la calidad emocional de toda la experiencia.
Si el placer se vuelve más difícil bajo presión, no es debilidad. Es tu cuerpo respondiendo honestamente a un tono que no se siente lo suficientemente seguro como para suavizarse.